Consejos fotográficos
Te traigo una serie de consejos fotográficos que te van ayudar a mejorar como fotógrafo. Son consejos generales aplicables a cualquier género o disciplina que practiques. Verás que no hay muchos donde la cámara sea la protagonista, porque siempre tienes que ir con tu cámara pero no siempre tienes que utilizarla.
Antes de seguir, el principal consejo que te puedo dar es que disfrutes con la fotografía.
1. Conoce lo que te interesa
Nada mejor en este caso que hacer un ejercicio de autoconocimiento. Consiste en saber qué temas te gustan o te apasionan. No hay nada más hermoso que fotografiar algo que te emociona. Y controlar tu propia emoción cuando fotografías para que puedas trasladarla hacia el exterior. Conciliar esa paradoja es lo que nos hace transmitir, tener ese nosequé.
2. Conoce tu cámara
Leer el manual de tu cámara te va a permitir tirarlo a la basura lo antes posible. Porque todos tenemos claro que suele ser un panfleto mal traducido, a veces incomprensible y difícil de seguir pero que nos va a permitir dominar la cámara rapidamente. Comprende el histograma y si quieres derechear, derechea.
3. Práctica y perseverancia
Sabes el dicho de que necesitas diez mil horas para dominar un oficio, pues en fotografía, además, tus primeras diez mil fotos son las peores No te des por vencido y busca siempre un momento para hacer tus fotos, si lo necesitas, márcate un calendario con unas horas para ti y tu cámara. Así que persevera y no tengas prisa.
4. Paciencia y observación
Dicen que la paciencia es la madre de la ciencia. No debe ir desencaminado el que creo el refrán. Tener paciencia es una virtud, siempre que pases a la acción. Y tener paciencia en fotografía es saber observar y prestar atención antes, durante y después de la toma fotografica. Cuando estás atento las cosas suceden.
5. Planifica y explora
Si eres un fotógrafo para el que la calle es el teatro de sus operaciones, planifica tus salidas. Si eres de los que gusta retratar tu mundo interior o crear en estudio, planifica tus sesiones. En todos los casos, explora. Explora nuevos territorios físicos o emocionales. Déjate llevar. Deambula sin rumbo fijo. Y que el orden te lleve a la intuición, y viceversa.
6. Orden y concierto en tu cuarto oscuro digital
Tu ordenador es el santa santorum. Trátalo bien. Descarga tus archivos en el disco duro y haz una copia de seguridad en uno externo. Hay multitud de programas y aplicaciones para procesar y editar fotos. En mi opinión, y para usos exclusivamente fotográficos, el mejor es Adobe Lightroom. Dispones de otros gratuitos como Capture One, etc. Clasifica y organiza cada sesión. Haz copias en baja resolución para subir a redes sociales, si quieres.
7. Comparte tu mirada con el mundo
Las fotos las haces para ti. Es un principio irrenunciable. Eso no quita que quieras que sean vistas por el mayor número de personas. Vivimos en plena era de la exposición social a todos los niveles, y nuestras fotos dicen mucho de nosotros. Haz que hablen de ti compartiendo tu mirada con el mundo. Pero no te dejes atrapar por el ego y la tontería. Trabaja cada día para hacer mejores fotos y no para alimentar a las redes sociales.
8. Haz copias en papel
Si hay algo que emociona en esto de la fotografía es ver tus trabajos en papel. Es como ver el final de un tunel muy largo. Haz copias, baratas, no hace falta que siempre utilices papel baritado para ver tus creaciones, pero haz copias. De verdad. Mola.
Antes de nada, fotografía lo que te emocione.
Orden e intuición.
Autoconocimiento: conoce lo que te interesa. Práctica y perseverancia. Paciencia y observación. Gestión de la atenciónLa lentitud es fluidez, la fluidez es rapidez.Presta atención antes, durante y después del disparo.Piensa en grande y mantén la sencillez.Tus primeras 10.000 fotos son las peores.Ve tomando fotografías mientras proyectas qué quieres fotografiar.Fotografía para el futuro.Tu mejor amigo: el histograma.Orden y concierto en tu cuarto oscuro digital.Haz copias de seguridadEl valor del paseo.La exploración.Planificación.Deambular sin rumbo fijo.Vive experiencias nuevas.Comparte tu mirada con el mundo.Colabora con gente con tus mismos intereses.Si quieres aprender, enseña lo que sabes.Mantener la pasión
Trabajo sencillo, compongo sencillo, es la forma, creo, para llegar a lo profundo.
Dentro del mundo de la fotografía nos movemos muchas veces por inercia. Sin pensar, porque las hemos aprendido desde que empezamos y ni siquiera nos las planteamos. En este mundo hay que hacer mil pruebas hasta encontrar lo que realmente nos sirve. Y no podemos dar nada por cierto hasta que lo probamos. Así que hoy vamos a ver tres mitos fotográficos a los que debemos darles una vuelta hasta ver si son realmente ciertos.
Es un tema peliagudo. Son cosas que activan la defensa a ultranza de muchos fotógrafos que han seguido durante toda su vida una idea y piensan que es un ataque directo. Lejos de la realidad, realmente lo que se busca es que nos planteemos nuestra forma de trabajar y entender la fotografía.
Algunas de las cosas que vamos a contar aquí son experiencias personales. Algo en lo que creía ciegamente y que con el tiempo, o gracias a un fotógrafo, he conseguido superar. Todo ha sido a base de pruebas, lecturas y experiencias varias. A cada uno le tocará revisar su forma de trabajar, sus creencias inamovibles… Y si cree que no hace falta cambiar nada, está en su derecho, faltaría más.
Cargar con todo el equipo por si acaso
Al principio de los tiempos iba siempre con todo el equipo a cuestas. La cámara grande, un 50, un 24, un 135 y un 90 para los macros. Además de un par de zoom 16-35 y 70-300, el flash, los filtros de rosca, un anillo inversor y anillos para acercarme más en un macro. Era una víctima del por si acaso.Tenía pavor a quedarme sin foto si no llevaba el objetivo adecuado. Además siempre iba con una cámara de repuesto, una buena compacta. El peso era brutal, cerca de 20 kilos de peso en la espalda… Hasta que un día, en un taller en una aldea perdida de Galicia me retaron a viajar con un solo objetivo, mi favorito.
Y así hasta hoy. En la mayoría de mis viajes llevo solo un 35 mm. Y ya está. A lo mejor también voy con un 50 y un 90. Pero ya. Voy mucho más ligero, me canso menos y trabajo más.
Confiar ciegamente en la distancia hiperfocal
La distancia hiperfocal es un concepto al que muchos fotógrafos acuden una y otra vez para enfocar sus fotografías. Incluso hay aplicaciones que calculan por ti la distancia a la que tienes que enfocar para lograr la mítica nitidez al infinito desde una distancia muy corta.
Hace tiempo publicamos un artículo que generó gran polémica sobre el tema. La distancia hiperfocal nació dentro del mundo del super8, para un tamaño de negativo muy pequeño. Y de ahí empezó a extenderse al mundo de la fotografía. Pero no es un concepto puramente óptico y solo sirve en determinadas circunstancias.
La distancia hiperfocal solo consigue una apariencia de nitidez para ser contemplada a una distancia determinada con un tamaño final concreto. Si queremos nitidez en todos los planos existen otras técnicas mejores para ver perfectamente desde la brizna del primer plano hasta el sol en el último plano.
Usar todos los diafragmas de nuestros objetivos
Cuando queremos hacer una fotografía debemos decidir el diafragma que vamos a utilizar. Depende de la luz, de la profundidad de campo que busquemos… Si queremos desenfocar el fondo siempre nos han dicho que hay que abrir al máximo. Si queremos profundidad hay que cerrar al máximo.
Totalmente cierto, pero hay que tener mucho cuidado y conocer perfectamente cómo responde el objetivo junto a nuestro sensor. A no ser que tengamos objetivos de alta calidad, siempre debemos evitar usar el diafragma más abierto para evitar el viñeteado excesivo y sobre todo el más cerrado para evitar la difracción, una pérdida de nitidez provocada por la entrada de la luz a través de la pequeña abertura no circular del diafragma.
El mejor consejo que os podemos dar es que antes de lanzarse con el objetivo en busca de nuevos temas, hay que colocar la cámara en un trípode y hacer fotografías con todos los diafragmas para confirmar cuáles son los mejores después de ver las imágenes en el ordenador.
Seguro que entre todos podemos encontrar más y más mitos para revisar. ¿Cuál es tu mito que convertiste en leyenda urbana? Apuesto a que nos llevaremos muchas sorpresas.



