El fotógrafo representa una versión armada del paseante solitario que explora, que acecha, que cruza el infierno urbano, el caminante voyeurista que descubre la ciudad como un paisaje de extremos voluptuosos. Maestro en el gozo de observar, avezado en la empatía, el flâneur encuentra el mundo pintoresco.
Susan Sontag
Una de las actividades más poderosas para mejorar tu fotografía es convertirte en un paseante activo, en flaneur de tu entorno urbano, de tu ciudad. Si observas bien, verás el gran carnaval del mundo. No tienes que irte muy lejos de donde resides, al lado de tu casa están pasando cosas que ni te imaginas ahora mismo. Es descubrir el tesoro escondido y retirar el velo que nos aísla. Para un fotógrafo que va en busca de imágenes la calle es un diamante en bruto al cuál pulir.
TÉCNICAS DE UN FLANEUR FOTOGRÁFICO
La técnica principal consiste en caminar y observar. Y ser consciente de ello. Piensa en la cantidad de veces que has salido a la calle de forma consciente, observando todo lo que te rodea, pocas, ¿verdad? No eres raro, lo habitual es centrarte en ti mismo y seguir la ruta planificada que solo se ve alterada por la presencia de individuos conocidos y la atención prestada a meras cuestiones de supervivencia (cruzar un paso de cebra, no pisar una caca de perro, etc). Como fotógrafo, la observación es uno de los pilares que hay que fortalecer. A la larga, te hará ser mejor. Y, por supuesto, debes llevar la cámara encima.
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Salir a caminar
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Observar
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Llevar la cámara contigo
Planifica. Antes de salir a caminar es conveniente trazar una ruta por la que quieres pasear. Puedes apuntarla en un bloc de notas o, simplemente, memorizarla. Tienes a tu servicio todo tipo de aplicaciones para trazar rutas, Google Maps, Wikiloc. Siempre es bueno llevar una idea de lo que quieres ver o hacer, pero también, déjate llevar. Deambula sin rumbo fijo. Es uno de los ejercicios más espectaculares que encontrarás para mejorar tu observación de las cosas, del mundo, de la vida.
Presta atención. Nada más salir de puerta de tu casa sé consciente. Respira hondo y lánzate. Vas a ver la magia del descubrimiento, es probable que vuelvas a tener sensaciones de cuando eras niño. Sigue la ruta establecida, disfruta de la ciudad y sus edificios, sus formas, cómo cae la luz sobre esa pared roñosa y el crío de la camiseta amarilla se lanza por el tobogán del parque de juegos. Sé consciente, es decir, no pienses en ello, solo disfruta la situación.



